Mariana Nilo.
Liceo Tajamar
Hola mi nombre es Promesa y soy un billete que se ha devaluado con el tiempo, por la constante inflación del mercado.
Promesa, es para sus amigos “Juramento”, ella tiene una hermana, Contrato, pero algo paso con Promesa que no pasó con su hermana, la primera era muy popular en antiguos tiempos, por supuesto, antes que Contrato naciera, ¿Qué le pasó a Promesa entonces?, es algo difícil de explicar.
Su origen es algo difuso, su mejor amigo Pitágoras dice que nació de las Divinidades del cielo, ella al ser su hija tiene como principal labor observar las leyes divinas, con el fin de acercar a todo ser humano a Dios.
Otras de las visiones es la de su peor enemigo Hesíodo, quien atribuye su nacimiento a la relación hombre y engaño, de hecho una vez me dijo: “la Discordia, hija de la Noche, lleva consigo las querellas, las mentiras, los embrollos, las palabras capciosas y por fin el juramento.”
Ambos lados coinciden en su antigüedad y origen abstracto, hasta divino.
Promesa era valorable, segura y fiel, en algún momento unía a las personas, les daba una razón para seguir luchando, iba casi a la par con la fe y ayudaba a construir el futuro y engrandecer aún más el pasado, pero no niego que algo le paso, ¿quizás fue con el nacimiento de Contrato?, en realidad mentiría si lo dijera con seguridad, pero esta vez creo que me guiaré por Pitágoras, si es que nació de las Divinidades, probablemente fue la que salió peor parada de la caída del cielo y peor aún, no se pudo recuperar por completo, si recordamos bien aquel acontecimiento, hace mucho tiempo Promesa estaba en la cima de la popularidad, coincide con la era donde Religión era el “hit del verano” por así decirlo, la tan mal llamada “Edad Media” , eran buenos días para ellas en ese entonces, no se hablaba de otra cosa, más aun al considerar que ambas van a la par, siendo Religión el padrino-protector de Promesa, claro ¿Qué sería promesa sin Religión?, probablemente alguien más la hubiese descubierto, pero al ser ella un valor que se ha inculcado a nuestra civilización occidental a través del catolicismo, que sin darnos cuenta está en nuestro inconciente y forman parte de nuestro día a día.
Es lo que nos permite juzgar entre el bien y el mal, es ahí donde promesa aparece y nos señala que si damos esperanzas a alguien con una proyección a futuro, no podemos defraudarlo porque al hacerlo en sí dañamos a un ser humano que es vida, y la vida es una de las cosas más valiosas del mundo, aquello lo dijo Religión en un susurro que se nos quedó retratado en nuestras mentes como un mensaje subliminal de propaganda publicitaria.
Volviendo a aquella época, cuando se unía Religión con su pupila Promesa se convertían en una dupla tan magnífica como lo era John Lennon y Paul Mccartney en los 70’. Aunque Religión y Dios solían ser la cabeza del grupo, en el momento en que todas se unieron pasaron a ser como una gran cinta adhesiva, que unía a gran parte del mundo, pero como todo lo bueno termina en algún momento, esta cinta adhesiva a pesar de ser de buena calidad, empezó a ceder, hasta que en un momento se rompió, algunos pedazo permanecieron unidos, algunos desolados, pero con cinta adhesiva en su cubierta y otros con peor suerte le empezaron a salir hongos. Fue una gran caída, pero algunas supieron levantarse, otras quedaron con heridas, mientras que otras simplemente no resistieron. Promesa ya no era intachable, habían florecido fallas con el acontecer del tiempo, su situación no era excelente pero aún demostraba respeto, hasta que llegó Engaño que le restó importancia a Promesa, el tiempo comenzó a pasar y Promesa fue perdiendo gran parte de su protagonismo.
El mundo empezó a evolucionar progresivamente, obligando al hombre a adecuarse a él, bajo el lema “la supervivencia del más fuerte”, ya no estaba predicho el futuro, ahora el hombre construye su futuro, si quieres alcanzar algún objetivo claro, tienes que empezar a pensar en tu propio bien, ya no necesitas nada más que a ti mismo, por lo que las proyecciones mutuas no son una opción muy común, puesto que todas las personas tienen variados intereses lo que provoca el sentido individualista del hombre.
El devalúo de Promesa llega a ser solo palabras sin sentido concreto, ya no implica seguridad ya que las mentiras, la constancia de Engaño y los fraudes fueron pervirtiéndola, haciendo que menos personas confiaran en ella, aquella gente maliciosa no valoraban a Promesa y menos a las demás personas, ¿Qué importaba dañar a alguien externo a uno?, si al final uno es que lucha por su propio futuro y nadie más luchara por ello, así les importa poco cuanto tengan que pasar por las demás personas si yo tengo un objetivo que quiero concretar, “miente y engaña si es que puedes”.
Los pactos, negociaciones, asociaciones y hasta el eterno amor solo es fiable si es por medio de Contrato, ya que solo éste implica, además del mutuo acuerdo, la garantía de que el incumplimiento será fuertemente castigado.
Existen casos de promesas de matrimonio que nunca se concretan, el honor ya no es el condicionante, sino, la conveniencia, aquello que nos es más práctico y fácil, de lo cual evidentemente saldrán ganando.
¿Qué pasará con las futuras generaciones?, para ejemplificar les contare una historia no tan bonita:
Prometeo tiene dos hijos: Constantina y Descept, Prometeo les promete un viaje a Disney para fin de año, no lo concreta. Después un auto para ambos si obtienen buenas calificaciones, tampoco lo concreta, Prometeo les asegura millones de cosas, Descept a la primera decepción ya no le cree más a su padre y quiere darle el real significado que merece Promesa, mientras que Constantina, ve en su padre una figura intachable, por lo que se va acostumbrando al círculo vicioso de Ilusión – Decepción, lo que es altamente perjudicial para su salud, ya que le cuesta diferenciar lo “realizable de lo imposible” y las constantes desilusiones empiezan a formar parte de una serie de episodios depresivos en su vida, además de demostrar la misma tendencia de su padre, ya que su modelo a seguir es una persona que su entendimiento de Promesa es algo que puede ser fácilmente transable.
Las reacciones pueden ser variadas, pero inevitablemente se ira degenerando aún más Promesa hasta ser un concepto obsoleto, aunque siempre existirán personas que la seguirán valorando.
Sin ella, no hay confianza, respeto y proyección conjunta, seremos maquinas no humanos, ya que son aquellos valores como Promesa los que nos diferencian del resto de los animales y determinan nuestro nivel evolutivo, características que nos definen como Homo Sapiens Sapiens “especie superior dentro del reino animal”…
X Encuentro Interescolar de Filosofía
Este Jueves 01 de Octubre comienza la X versión del Encuentro de Filosofía, instancia que ha permitido a los jóvenes producir textos filosóficos analizando críticamente diversos tópicos del mundo. No es fácil escribir, exponer y debatir durante dos días con total libertad y respeto, por eso hace unos años comenzamos con este desafío que se ha consolidado como un espacio en donde se vive la reflexión, la crítica y las propuestas frente a los problemas. A continuación presentamos los Ensayos que serán leídos y debatidos y, por lo mismo, invitamos a los lectores a hacer comentarios a los distintos jóvenes que trabajaron arduamente en sus proyectos.
Hernán Quinteros
martes, 29 de septiembre de 2009
El sentido de la vida, Ser más o menos felices.
Tamara Cabrera.
III Medio
Colegio Almenar del Maipo
Una antigua historia judía narra de un hijo que manifiesta a su padre el deseo de casarse con la señorita Katz, «el padre se opone, porque la señorita Katz no aporta nada. El hijo replica que sólo será feliz si se casa con la señorita Katz. El padre le dice: “ser feliz, ¿y de que te servirá esto?”» (1).
Y de hecho esta es una pregunta cuya respuesta tarda en llegar y suele venir acompañada de expresiones vacías y superficiales como “porque se siente bien”, “porque no me gusta ser INfeliz”, o el contundente y definitivo “porque es el sentido de la vida”.
Según Aristóteles, todos los hombres queremos ser felices; según Varrón, el hombre no tiene más razón para filosofar que la de ser feliz (2), y así podríamos seguir eternamente enumerando personajes que consideran la búsqueda de la felicidad uno de los objetivos principales, si no el principal, de la vida. ¿Cuál es el sentido, por ejemplo, de formar una familia, si no el de ser feliz con ella? ¿De estudiar, trabajar, ahorrar, escribir, bailar? Tenemos que admitir que todas nuestras acciones están condicionadas por el hecho de que, directa o indirectamente, nos acercarán aunque sea levemente a la felicidad. Ese es un asunto ya zanjado hace bastante tiempo, y aquel que todavía no lo haya pensado no tardará en caer en cuenta de que así es, el cómo lo hacemos, sin embargo, el cómo llegamos a aquello que ansiamos más que nada en este mundo, nos ha causado más problemas de los que alguna vez pudimos imaginar.
Como Jean Jacques Rousseau dijo sabiamente “todo hombre quiere ser feliz, pero para poder llegar a serlo, deberíamos comenzar por preguntarnos lo que es la felicidad”. San Agustín dice que la felicidad es el acercamiento a la verdad, según Emmanuel Kant, ésta no es nada más que uno de los tantos procesos intelectuales del hombre y no tiene nada, o casi nada, que ver con la emocionalidad, Marx, por otro lado dice que tiene que es el provecho que le sacamos a nuestra actividad laboral. No podemos si no notar la diversidad de las percepciones de este concepto tan crucial en nuestra vida, y que no sólo son múltiples, si no muchas veces pueden llegar hasta contradecirse.
¿A qué se puede deber todo esto? Que quizás la ambigüedad con la que se ha definido tiene que ver con que estamos tratando con un concepto que va más allá de unos instantes fugitivos de alegría; estamos tratando con una visión global de la existencia, y su significado, o mejor dicho significados, son tan amplios que queda en la responsabilidad de cada hombre entregarle los que estime conveniente.
Entonces, hasta ahora, estamos claros; la felicidad es un concepto complejo y es, además y por sobre todo, la razón por la que estamos vivos. Pero ¿significa eso acaso que tenemos que rehuir de la infelicidad?
Es por escapar de este estado reprochable que buscamos con desesperación aquellas situaciones que nos proporcionen dicha inmediata y descartamos aquellas que impliquen cualquier tipo de insatisfacción. Porque el mundo contemporáneo es uno que sostiene una bandera de lucha con payasos de sonrisa impertérrita vendiéndonos grasosas hamburguesas y efervescentes brebajes que prometen entregarnos nada más que el lado positivo de la vida.
Un abismo separa la felicidad enlatada de la felicidad interior. La primera no es más que una eufórica estrella fugaz; mientras dura no podemos sino maravillarnos, mas no podemos esperar ingenuamente que ilumine hasta el alba, y hacerlo sólo logrará que nos encontremos a nosotros mismos llorando en la oscuridad, incapaces de ver la belleza que irradia el resto de la noche. La alegría que basamos en lo externo es una ilusión tan placentera como efímera y no podemos fundar en ella el sentido de nuestra existencia.
Se ha hecho una apología de la felicidad, una tan grande que ha traído a nuestros sueños la utopía inalcanzable de lograr un estado permanente cercano a la beatitud, en donde estar asustado o triste no es sólo visto como un defecto sino además como un pecado inconcebible, por el cual somos capaces de tragarnos antidepresivos como si fueran vitaminas y de aceptar consejos de quienquiera que se llame a sí mismo escritor y que guarde sus obras en la sección de “auto-ayuda”.
Lo trágico de todo esto es que seguimos sin darnos cuenta que sepultando hechos y recuerdos difíciles o dolorosos sólo complicamos nuestras relaciones más íntimas, nuestra vida cotidiana y nuestra realidad. Nos estamos sumiendo en un engaño, lo que es peor, en un auto-engaño, porque creemos que protegernos de la adversidad (es decir, negando la adversidad) la hará desaparecer. Y como resultado lo único que obtenemos es la incapacidad de prestar atención a aspectos cruciales de nuestra realidad, para evitar las consecuencias, negativas, e incluso algunas veces positivas, que estos podrían traernos.
La sociedad, nuestra sociedad, ha aceptado tácitamente este autoengaño, en donde nos convencemos que las cosas sólo tienen un modo de salir (bien, por supuesto), y aunque esto puede ser a veces benigno e incluso necesario, también puede resultar peligroso y disminuir nuestra capacidad de vivir plenamente.
Supongamos, por ejemplo, que tenemos a un niño pequeño. Supongamos, siguiendo con el ejemplo, que ese niño pequeño es nuestro hijo. Digamos entonces que, naturalmente, queremos que éste sea tan feliz como le sea posible. Entonces, ante cualquier deseo que manifieste, nosotros corremos, como los increíbles padres que somos, a cumplirle al crío su más mínima voluntad. No toleramos ni un atisbo de puchero, ni la más mínima insinuación de lágrima, porque eso nos haría sentir que hemos fallado en nuestra tarea de criarlo. ¿Qué pasa entonces con el niño? Va creciendo poco a poco, y se da cuenta que por mucho que grite y patalee, la chica que le gusta no acepta su invitación al cine, si no se cuida bien se enferma y si no se dedica lo suficiente lo echan del trabajo. Nuestro pequeño niño, la luz de nuestros ojos, creció y sin saber cómo terminó convirtiéndose en un tirano despreciable, sin tolerancia a la frustración y, lo peor de todo, infeliz. ¿Qué fue lo que hicimos mal? Que dejamos al niño en esta burbuja paradisíaca que no encaja con los sinsabores que incluye el mundo real, lo hemos dejado en un escenario que no concuerda con el guión que le está preestablecido.
Tenemos que sacarnos de la cabeza esta idea de satisfacción completa e incondicional que realmente no existe, y que lo único que nos causa es frustración e insatisfacción. El aceptar los sufrimientos de la vida es el primer paso para llevar una existencia plena.
Porque puede que el sufrimiento nos haga sentir mal, pero eso no implica que SEA un mal. La tristeza, amargura, nostalgia o como sea que la denominemos es una parte tan fundamental de nosotros como la alegría; es ese conocimiento de lo que nos hace falta, de lo que necesitamos, lo que nos hace progresar, inventar, crear. Necesitamos de ese momento para mirar atrás, contemplar nuestros errores (que sin importar cuanto lo intentemos seguiremos cometiendo, es que errar es humano, y, aunque a veces nos cueste admitirlo, seguimos sin ser más que simples mortales) y decidir entonces cual es el camino que nos conviene tomar ahora. Es hora de dejar de ver la melancolía como una enfermedad indeseable y empezar a valorarla como la pulsión vital que representa.
En portugués el sentimiento melancólico que recuerda la alegría es llamado “saudade”. Es uno de los conceptos más difíciles de traducir y, sin embargo, es considerado un aspecto clave en la lengua y cultura tanto portuguesa como brasileña, siendo, por ejemplo, la base del fado y de la samba y adquiriendo la forma de “una voz que contiene la esencia de la vida, la tristeza y la alegría, el pasado (recuerdos), el presente y el futuro en un instante simultáneo” (3). Este concepto es tan importante en esta cultura que incluso inició un movimiento (saudosismo) e inspiró (y sigue inspirando) decenas de poemas, canciones y ensayos.
No podemos pretender deshacernos de sentimientos como ese y vivir en una sociedad que no sea tan descabellada como la de Huxley, en donde la felicidad es confundida con el conformismo y el sometimiento, y los sueños y aspiraciones tergiversados y vistos como traición ¿cuántas veces más tendremos que ahogarnos en “soma” para darnos cuenta de que ahí no se encuentra la salida?
Está dentro del hombre tener estas pulsiones melancólicas; Empédocles de Agrigento (filósofo griego) y posteriormente Freud identificaron dos principios básicos dentro del hombre: Eros (pulsión de vida) y Tánatos (pulsión de muerte). Dentro de esta última se encuentra lo que Freud llama “compulsión de repetición”, publicada dentro de su libro “Más allá del principio del placer”. Dentro de él plantea que es normal en el hombre repetir aquellas acciones que nos causen emociones fuertes, sin importar si ellas provienen de situaciones placenteras.
Podemos decir entonces que el hombre está “programado” para repetir escenarios que nos traen alegría pura, de igual manera que repetirá aquellas que nos hagan sufrir, mientras nos lleven sensaciones extremas, o, visto de otro modo, que nos acerquen a la muerte; Eros crea y Tánatos destruye, pero sólo el equilibrio de ellas es lo que impulsa la vida, sin la destrucción no somos capaces de la creación.
¿Qué hubiera sido de la poesía si Pablo no hubiera escrito los versos más tristes esa noche? ¿De la literatura, si el oráculo nunca hubiera presagiado el trágico destino de Edipo Rey? ¿De la música, si Silvio no hubiera deseado tocarla ni en canciones?
Que quede claro que tampoco es que la alegría sea un sentimiento inservible, por el contrario, todos sabemos que nadie se levanta por las mañanas pensando “hoy tengo ganas de sentirme totalmente miserable”, pero una cosa es querer ver todo de modo positivo y disfrutar de nuestros logros y otra muy distinta es pensar que la vida es una cámara con “smile shutter” que sólo nos funciona cuando sonreímos.
Cambiar la visión de nuestro mundo no tiene que ver con el optimismo ingenuo ni con la euforia artificial destinada a compensar la adversidad. No estamos hablando de la princesa de Walt Disney, un castillo color de rosa y un “felices por siempre”, estamos hablando de entender la existencia con sus altos y bajos, disfrutando cada uno de sus segundos.
Claro que el sentido de la vida es ser felices. Ser felices, aceptando las adversidades del destino. Ser felices, admitiendo que errar es humano y que de los errores se aprende.
Ser felices y entender que la dicha y el sufrimiento son en igual medida la fuerza que mantiene a nuestro corazón latiendo, creando, VIVIENDO.
III Medio
Colegio Almenar del Maipo
Una antigua historia judía narra de un hijo que manifiesta a su padre el deseo de casarse con la señorita Katz, «el padre se opone, porque la señorita Katz no aporta nada. El hijo replica que sólo será feliz si se casa con la señorita Katz. El padre le dice: “ser feliz, ¿y de que te servirá esto?”» (1).
Y de hecho esta es una pregunta cuya respuesta tarda en llegar y suele venir acompañada de expresiones vacías y superficiales como “porque se siente bien”, “porque no me gusta ser INfeliz”, o el contundente y definitivo “porque es el sentido de la vida”.
Según Aristóteles, todos los hombres queremos ser felices; según Varrón, el hombre no tiene más razón para filosofar que la de ser feliz (2), y así podríamos seguir eternamente enumerando personajes que consideran la búsqueda de la felicidad uno de los objetivos principales, si no el principal, de la vida. ¿Cuál es el sentido, por ejemplo, de formar una familia, si no el de ser feliz con ella? ¿De estudiar, trabajar, ahorrar, escribir, bailar? Tenemos que admitir que todas nuestras acciones están condicionadas por el hecho de que, directa o indirectamente, nos acercarán aunque sea levemente a la felicidad. Ese es un asunto ya zanjado hace bastante tiempo, y aquel que todavía no lo haya pensado no tardará en caer en cuenta de que así es, el cómo lo hacemos, sin embargo, el cómo llegamos a aquello que ansiamos más que nada en este mundo, nos ha causado más problemas de los que alguna vez pudimos imaginar.
Como Jean Jacques Rousseau dijo sabiamente “todo hombre quiere ser feliz, pero para poder llegar a serlo, deberíamos comenzar por preguntarnos lo que es la felicidad”. San Agustín dice que la felicidad es el acercamiento a la verdad, según Emmanuel Kant, ésta no es nada más que uno de los tantos procesos intelectuales del hombre y no tiene nada, o casi nada, que ver con la emocionalidad, Marx, por otro lado dice que tiene que es el provecho que le sacamos a nuestra actividad laboral. No podemos si no notar la diversidad de las percepciones de este concepto tan crucial en nuestra vida, y que no sólo son múltiples, si no muchas veces pueden llegar hasta contradecirse.
¿A qué se puede deber todo esto? Que quizás la ambigüedad con la que se ha definido tiene que ver con que estamos tratando con un concepto que va más allá de unos instantes fugitivos de alegría; estamos tratando con una visión global de la existencia, y su significado, o mejor dicho significados, son tan amplios que queda en la responsabilidad de cada hombre entregarle los que estime conveniente.
Entonces, hasta ahora, estamos claros; la felicidad es un concepto complejo y es, además y por sobre todo, la razón por la que estamos vivos. Pero ¿significa eso acaso que tenemos que rehuir de la infelicidad?
Es por escapar de este estado reprochable que buscamos con desesperación aquellas situaciones que nos proporcionen dicha inmediata y descartamos aquellas que impliquen cualquier tipo de insatisfacción. Porque el mundo contemporáneo es uno que sostiene una bandera de lucha con payasos de sonrisa impertérrita vendiéndonos grasosas hamburguesas y efervescentes brebajes que prometen entregarnos nada más que el lado positivo de la vida.
Un abismo separa la felicidad enlatada de la felicidad interior. La primera no es más que una eufórica estrella fugaz; mientras dura no podemos sino maravillarnos, mas no podemos esperar ingenuamente que ilumine hasta el alba, y hacerlo sólo logrará que nos encontremos a nosotros mismos llorando en la oscuridad, incapaces de ver la belleza que irradia el resto de la noche. La alegría que basamos en lo externo es una ilusión tan placentera como efímera y no podemos fundar en ella el sentido de nuestra existencia.
Se ha hecho una apología de la felicidad, una tan grande que ha traído a nuestros sueños la utopía inalcanzable de lograr un estado permanente cercano a la beatitud, en donde estar asustado o triste no es sólo visto como un defecto sino además como un pecado inconcebible, por el cual somos capaces de tragarnos antidepresivos como si fueran vitaminas y de aceptar consejos de quienquiera que se llame a sí mismo escritor y que guarde sus obras en la sección de “auto-ayuda”.
Lo trágico de todo esto es que seguimos sin darnos cuenta que sepultando hechos y recuerdos difíciles o dolorosos sólo complicamos nuestras relaciones más íntimas, nuestra vida cotidiana y nuestra realidad. Nos estamos sumiendo en un engaño, lo que es peor, en un auto-engaño, porque creemos que protegernos de la adversidad (es decir, negando la adversidad) la hará desaparecer. Y como resultado lo único que obtenemos es la incapacidad de prestar atención a aspectos cruciales de nuestra realidad, para evitar las consecuencias, negativas, e incluso algunas veces positivas, que estos podrían traernos.
La sociedad, nuestra sociedad, ha aceptado tácitamente este autoengaño, en donde nos convencemos que las cosas sólo tienen un modo de salir (bien, por supuesto), y aunque esto puede ser a veces benigno e incluso necesario, también puede resultar peligroso y disminuir nuestra capacidad de vivir plenamente.
Supongamos, por ejemplo, que tenemos a un niño pequeño. Supongamos, siguiendo con el ejemplo, que ese niño pequeño es nuestro hijo. Digamos entonces que, naturalmente, queremos que éste sea tan feliz como le sea posible. Entonces, ante cualquier deseo que manifieste, nosotros corremos, como los increíbles padres que somos, a cumplirle al crío su más mínima voluntad. No toleramos ni un atisbo de puchero, ni la más mínima insinuación de lágrima, porque eso nos haría sentir que hemos fallado en nuestra tarea de criarlo. ¿Qué pasa entonces con el niño? Va creciendo poco a poco, y se da cuenta que por mucho que grite y patalee, la chica que le gusta no acepta su invitación al cine, si no se cuida bien se enferma y si no se dedica lo suficiente lo echan del trabajo. Nuestro pequeño niño, la luz de nuestros ojos, creció y sin saber cómo terminó convirtiéndose en un tirano despreciable, sin tolerancia a la frustración y, lo peor de todo, infeliz. ¿Qué fue lo que hicimos mal? Que dejamos al niño en esta burbuja paradisíaca que no encaja con los sinsabores que incluye el mundo real, lo hemos dejado en un escenario que no concuerda con el guión que le está preestablecido.
Tenemos que sacarnos de la cabeza esta idea de satisfacción completa e incondicional que realmente no existe, y que lo único que nos causa es frustración e insatisfacción. El aceptar los sufrimientos de la vida es el primer paso para llevar una existencia plena.
Porque puede que el sufrimiento nos haga sentir mal, pero eso no implica que SEA un mal. La tristeza, amargura, nostalgia o como sea que la denominemos es una parte tan fundamental de nosotros como la alegría; es ese conocimiento de lo que nos hace falta, de lo que necesitamos, lo que nos hace progresar, inventar, crear. Necesitamos de ese momento para mirar atrás, contemplar nuestros errores (que sin importar cuanto lo intentemos seguiremos cometiendo, es que errar es humano, y, aunque a veces nos cueste admitirlo, seguimos sin ser más que simples mortales) y decidir entonces cual es el camino que nos conviene tomar ahora. Es hora de dejar de ver la melancolía como una enfermedad indeseable y empezar a valorarla como la pulsión vital que representa.
En portugués el sentimiento melancólico que recuerda la alegría es llamado “saudade”. Es uno de los conceptos más difíciles de traducir y, sin embargo, es considerado un aspecto clave en la lengua y cultura tanto portuguesa como brasileña, siendo, por ejemplo, la base del fado y de la samba y adquiriendo la forma de “una voz que contiene la esencia de la vida, la tristeza y la alegría, el pasado (recuerdos), el presente y el futuro en un instante simultáneo” (3). Este concepto es tan importante en esta cultura que incluso inició un movimiento (saudosismo) e inspiró (y sigue inspirando) decenas de poemas, canciones y ensayos.
No podemos pretender deshacernos de sentimientos como ese y vivir en una sociedad que no sea tan descabellada como la de Huxley, en donde la felicidad es confundida con el conformismo y el sometimiento, y los sueños y aspiraciones tergiversados y vistos como traición ¿cuántas veces más tendremos que ahogarnos en “soma” para darnos cuenta de que ahí no se encuentra la salida?
Está dentro del hombre tener estas pulsiones melancólicas; Empédocles de Agrigento (filósofo griego) y posteriormente Freud identificaron dos principios básicos dentro del hombre: Eros (pulsión de vida) y Tánatos (pulsión de muerte). Dentro de esta última se encuentra lo que Freud llama “compulsión de repetición”, publicada dentro de su libro “Más allá del principio del placer”. Dentro de él plantea que es normal en el hombre repetir aquellas acciones que nos causen emociones fuertes, sin importar si ellas provienen de situaciones placenteras.
Podemos decir entonces que el hombre está “programado” para repetir escenarios que nos traen alegría pura, de igual manera que repetirá aquellas que nos hagan sufrir, mientras nos lleven sensaciones extremas, o, visto de otro modo, que nos acerquen a la muerte; Eros crea y Tánatos destruye, pero sólo el equilibrio de ellas es lo que impulsa la vida, sin la destrucción no somos capaces de la creación.
¿Qué hubiera sido de la poesía si Pablo no hubiera escrito los versos más tristes esa noche? ¿De la literatura, si el oráculo nunca hubiera presagiado el trágico destino de Edipo Rey? ¿De la música, si Silvio no hubiera deseado tocarla ni en canciones?
Que quede claro que tampoco es que la alegría sea un sentimiento inservible, por el contrario, todos sabemos que nadie se levanta por las mañanas pensando “hoy tengo ganas de sentirme totalmente miserable”, pero una cosa es querer ver todo de modo positivo y disfrutar de nuestros logros y otra muy distinta es pensar que la vida es una cámara con “smile shutter” que sólo nos funciona cuando sonreímos.
Cambiar la visión de nuestro mundo no tiene que ver con el optimismo ingenuo ni con la euforia artificial destinada a compensar la adversidad. No estamos hablando de la princesa de Walt Disney, un castillo color de rosa y un “felices por siempre”, estamos hablando de entender la existencia con sus altos y bajos, disfrutando cada uno de sus segundos.
Claro que el sentido de la vida es ser felices. Ser felices, aceptando las adversidades del destino. Ser felices, admitiendo que errar es humano y que de los errores se aprende.
Ser felices y entender que la dicha y el sufrimiento son en igual medida la fuerza que mantiene a nuestro corazón latiendo, creando, VIVIENDO.
‘Racionalidad acomodada’
Francesca Silva IV º B.
Colegio Almenar del Maipo
‘’ En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. ’’…
F. Nietzsche, ‘’Sobre verdad y mentira en sentido extramoral’’
(Editorial Tecnos, 1994)
A fin de cuentas solo un minuto... Al leer y analizar estas breves pero precisas palabras, nos internamos en nuestra intimidad, donde comienza el análisis, deliberante entre el egocentrismo y la escasa humildad, que desde antaño habitan en nuestro ser.
Desde algunos siglos, el hombre ha decidido desprenderse de todo concepto e imagen, que alguna vez habrían guiado las vidas de cada uno, en un plano paralelo a nuestras realidades. Generalmente tendemos a pensar en el descuartizamiento de dios, ya que realmente nunca fue una ejecución ni mucho menos un desprendimiento de él, más bien diría, que fue la victoria del ego contra la humildad en nuestro interior, asumiendo que la existencia de cada uno, está por sobre lo existente, sin embargo, creo que lo que se debe comprender es que en la inmensidad de los tiempos significaremos algo tan mínimo, pero que en aquel momento nos asumiremos como algo inmenso dentro de la diminuta época en la cual nos encontremos. Ahora bien, si trasladamos estas palabras a un ámbito ‘’digamos’’ actual, podemos dar fundamento a lo que anteriormente se creyó y la posición en la cual se situó el hombre en relación con su entorno, aludiendo a la caída de los metarelatos o grandes cosmovisiones, donde la palabra modernismo se desmorona siendo desperfilada por grandes acontecimientos que cambiaron la historia y el pensamiento popular, produciéndose entonces también la crisis cognitiva, es decir, con esto se ven puestos en duda dos grandes metarelatos de la historia; La ciencia y la filosofía, ya que, se comienza a cuestionar sus métodos y sus supuestas verdades absolutas, desafiando de alguna u otra forma a la razón como forma valida de acceso a la verdad , es decir, sí la teleología de nuestros tiempos era el progreso, ahora ésta se ve truncada por la llamada condición posmoderna, la cual se cuestiona si los métodos de búsqueda de la verdad son las sendas reales, verdaderas o bien las correctas, debido a que se han encasillado en el lenguaje mediante conceptos que ponen en duda la racionalidad del pensamiento puro, ¿Cómo podemos ser capaces de englobar en un concepto el conocimiento o pensamiento al cual llegamos?, creo que en la necesidad de poder expresar aquellas ‘’conclusiones’’, la razón recurre a la creación conceptual que defina este pensar, es ahí donde se satisface el ego y se abandona casi por lo completo la idea de prescindir de aquella idea, ya que, quienes ‘’entiendan’’ el concepto lo asumirán y se referirán a aquello puntual o lo que es peor a lo similar que se halla entendido por aquel encierro de ideas, optando por la utilización de ésta en momentos de necesidad retórica .
Ahora bien, si el hombre en su necesidad recurre a la creación literaria, podemos afirmar que a pesar de su trascendencia, estaría dependiendo siempre de ese organismo o elemento que hable en representativa de él, con esto quiero decir que si alguna vez la estabilidad moral y amoral dependió de los grandes metarelatos o grandes cosmovisiones, y sin opción se les otorgó a estos la credibilidad de respuestas únicas y absolutas aportadas por quienes tradujeron, ya sea sus pensamientos o investigaciones a un montón de palabras, que quizás para el contexto también creado tengan coherencia, pero que para la idea mas pura, sea alejada de la realidad y llevada a una ilusión creada y convertida en una idea común y colectiva, siendo ahora el recurso mas utilizado; ’’La mitificación del mundo’’, donde nuevamente es el lenguaje quien habla por si solo. Luego de ocurrido el abandono provisorio de aquellas cosmovisiones, es el lenguaje quien actúa como vocero-reflejo distorsionado de aquello que experimentamos y queremos expresar, comprendo que esto es ilusorio pero también podemos decir que es la forma mas directa de interpretar los sentidos desde el interior hacia el exterior, pasando por el colador de ideas mas puro que es el de nosotros mismos, pero que vuelve a embalsamarse de confusiones una vez encasillado en un concepto, lleno de influencias externas. Ahora es el lenguaje el que habla por si solo, sin base real, ya que lo ficticio e irreal nunca podrá sustentar el pensamiento puro y natural, es más, si así se creyese como algunos creen en la divulgación de sus estudios y reflexiones, caerían en un gran error, ya que toda creación lingüística no es sino la mas mera construcción ficticia de aquello que va mas allá de un concepto, mas allá de la imagen, hablo de aquello que nunca se podrá hacer tangible, aquello que hemos encasillado en una simple palabra las ‘’sensaciones’’, que ni en su máxima expresión y concordancia con el medio podrá describir el trasfondo mas verdadero y puro de aquella, que se experimentan y se entienden solamente al vivir y no por la sabiduría adquirida al ‘’comprender’’ vagamente aquella sobre valorada palabra.
…‘’ Los científicos y los filósofos han inventado un mundo ficticio de conceptos fijos y han olvidado que ese mundo es inventado’’…
F. Nietzsche, ‘’Sobre verdad y mentira en sentido extramoral’’
(Editorial Tecnos)
También somos nosotros quienes lo hemos olvidado y que todo aquello que expresamos y discutimos, no es mas que una construcción ficticia, un recurso, por el cual se ha optado, pero que sin embargo no es mas que una mentira cotidiana con la que nos acondicionamos a vivir. ¿Por qué no cuestionárselo todo? ¿Por que no cuestionarse aquello que nos parece ‘’normal’’ ?¿ Por qué no asumir que aquello que llamamos verdad no lo es?. Porque simplemente aquello que nos dijeron o lo que es peor nos dijimos es ficticio y que la verdad se encuentra en nosotros, no en lo que le digo al mundo ni lo que el mundo nos dice, si no que aquello que verdaderamente es, aquello que se transmite y se experimenta, algo que nadie podrá interpretar y sentir mejor que nosotros mismos en la mas estricta intimidad de nuestro ser.
La razón y el pensamiento experimentan cambios, que simplemente expresan el entorno y las transformaciones de éste, pero para ser plasmados en una época o instante, recurrimos a la creación conceptual nuevamente, entonces me pregunto; ¿Será una limitación que tiene el ser humano, el cual se percata que no es capaz de retener una idea comprendiendo al mismo tiempo sus variaciones y cambios naturales o bien está al tanto de que aquella sensación volverá a variar y probablemente él en algún tiempo no estará, para comprenderla o idearla, entonces desea legar aquella sensación contemporánea para el, en aquel momento?, entonces otra vez la razón y el pensamiento hacen caer al ser humano y así a sus sentidos, ya que, cuando captamos, simplemente son los sentidos los que nos ayudan a trasladar aquellas sensaciones a nuestro ser, pero cuando todo ocurre y transcurre mediante el pensamiento racional se invalida la posibilidad de pensamiento puro, es mas, cuando se plasma el concepto en una suerte de trato trascendente se lleva consigo lo que alguna vez alguien percibió sensitivamente y no lleva lo mas importante; ‘’el cambio’’, y nunca lo llevará, por que ya a dejado de ser lo que era y ahora es lo que el tiempo ha hecho de ella, es mas, lo que cada uno ha hecho de ella, sin embargo, engañamos nuestra capacidad sensitiva y todo aquellos perceptible lo trasladamos a el montaje conceptual de aquellos supuestos genios creíbles del pasado. Y así vamos acumulando ‘’conocimiento’’, creyendo que lo que vemos, tocamos, y hasta sentimos ya está fijado, y tendemos siempre por acondicionamiento a asimilar o comparar y no a descubrir. Esto ocurriría por el bien social, somos demasiados y es necesario un punto en común, sobre todo en un mundo donde todos somos totalmente distintos, existiendo así la posibilidad de una difícil compatibilidad y convivencia, en un mundo social, donde se cree que es imprescindible la convivencia y la trascendencia. Es por esto que todo tiene una dirección, una causa y una consecuencia, un arreglo que discriminará de lo real y no real, de lo racional y lo irracional.
Ahora sé que mi crítica ha caído en aquella invención, en aquel ficticio, que quizás en el pasado algún ser encasilló sin intenciones progresivas, pero que ocurrió, y que hoy me pesa y nos pesa. También sé que nadie puede saber si aquellas sensaciones que experimentamos son realmente lo esencial y ‘’verdadero’’, porque, nunca llegaremos a aquello que algunos llamaron ‘’verdad’’, porque siempre viviremos de la interpretación y lo que es peor de una interpretación mundana de todo, incluso de aquello que sentimos y percibimos, Sin embargo me permito discrepar, de alguna forma, con Nietzsche, ya que ni siquiera sé si estoy discrepando con el, porque aquello que él a escrito ha sido percibido por mis sentidos y lo he plasmado según mi propia interpretación, la cual puede ser tan alejada que me convierta en una mas de su critica o una mas de la mía. Es ahí donde me permito en una suerte de asar discrepar con lo que él escribió: Creo firmemente que solo nosotros podemos ser capaces de comprender aquello incomprensible para una mente popular y sucia, nosotros que podemos percatarnos de todo aquello existente. Llevando nuestras mentes mas allá de lo tangible y visible, algo incluso que va mas allá de lo sensitivo, aquellos que incluso yo comprenderé cuando lo experimente, sin contacto, ni comunicación con nadie mas que nos sea yo.
Nunca nadie lo sabrá, nunca nadie mas que si mismo lo sabrá, será algo incomunicable, algo que ni siquiera el lenguaje lograra englobar, ‘’algo que escapara de nuestras manos, pero al mismo tiempo quedara en nosotros’’.
Colegio Almenar del Maipo
‘’ En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. ’’…
F. Nietzsche, ‘’Sobre verdad y mentira en sentido extramoral’’
(Editorial Tecnos, 1994)
A fin de cuentas solo un minuto... Al leer y analizar estas breves pero precisas palabras, nos internamos en nuestra intimidad, donde comienza el análisis, deliberante entre el egocentrismo y la escasa humildad, que desde antaño habitan en nuestro ser.
Desde algunos siglos, el hombre ha decidido desprenderse de todo concepto e imagen, que alguna vez habrían guiado las vidas de cada uno, en un plano paralelo a nuestras realidades. Generalmente tendemos a pensar en el descuartizamiento de dios, ya que realmente nunca fue una ejecución ni mucho menos un desprendimiento de él, más bien diría, que fue la victoria del ego contra la humildad en nuestro interior, asumiendo que la existencia de cada uno, está por sobre lo existente, sin embargo, creo que lo que se debe comprender es que en la inmensidad de los tiempos significaremos algo tan mínimo, pero que en aquel momento nos asumiremos como algo inmenso dentro de la diminuta época en la cual nos encontremos. Ahora bien, si trasladamos estas palabras a un ámbito ‘’digamos’’ actual, podemos dar fundamento a lo que anteriormente se creyó y la posición en la cual se situó el hombre en relación con su entorno, aludiendo a la caída de los metarelatos o grandes cosmovisiones, donde la palabra modernismo se desmorona siendo desperfilada por grandes acontecimientos que cambiaron la historia y el pensamiento popular, produciéndose entonces también la crisis cognitiva, es decir, con esto se ven puestos en duda dos grandes metarelatos de la historia; La ciencia y la filosofía, ya que, se comienza a cuestionar sus métodos y sus supuestas verdades absolutas, desafiando de alguna u otra forma a la razón como forma valida de acceso a la verdad , es decir, sí la teleología de nuestros tiempos era el progreso, ahora ésta se ve truncada por la llamada condición posmoderna, la cual se cuestiona si los métodos de búsqueda de la verdad son las sendas reales, verdaderas o bien las correctas, debido a que se han encasillado en el lenguaje mediante conceptos que ponen en duda la racionalidad del pensamiento puro, ¿Cómo podemos ser capaces de englobar en un concepto el conocimiento o pensamiento al cual llegamos?, creo que en la necesidad de poder expresar aquellas ‘’conclusiones’’, la razón recurre a la creación conceptual que defina este pensar, es ahí donde se satisface el ego y se abandona casi por lo completo la idea de prescindir de aquella idea, ya que, quienes ‘’entiendan’’ el concepto lo asumirán y se referirán a aquello puntual o lo que es peor a lo similar que se halla entendido por aquel encierro de ideas, optando por la utilización de ésta en momentos de necesidad retórica .
Ahora bien, si el hombre en su necesidad recurre a la creación literaria, podemos afirmar que a pesar de su trascendencia, estaría dependiendo siempre de ese organismo o elemento que hable en representativa de él, con esto quiero decir que si alguna vez la estabilidad moral y amoral dependió de los grandes metarelatos o grandes cosmovisiones, y sin opción se les otorgó a estos la credibilidad de respuestas únicas y absolutas aportadas por quienes tradujeron, ya sea sus pensamientos o investigaciones a un montón de palabras, que quizás para el contexto también creado tengan coherencia, pero que para la idea mas pura, sea alejada de la realidad y llevada a una ilusión creada y convertida en una idea común y colectiva, siendo ahora el recurso mas utilizado; ’’La mitificación del mundo’’, donde nuevamente es el lenguaje quien habla por si solo. Luego de ocurrido el abandono provisorio de aquellas cosmovisiones, es el lenguaje quien actúa como vocero-reflejo distorsionado de aquello que experimentamos y queremos expresar, comprendo que esto es ilusorio pero también podemos decir que es la forma mas directa de interpretar los sentidos desde el interior hacia el exterior, pasando por el colador de ideas mas puro que es el de nosotros mismos, pero que vuelve a embalsamarse de confusiones una vez encasillado en un concepto, lleno de influencias externas. Ahora es el lenguaje el que habla por si solo, sin base real, ya que lo ficticio e irreal nunca podrá sustentar el pensamiento puro y natural, es más, si así se creyese como algunos creen en la divulgación de sus estudios y reflexiones, caerían en un gran error, ya que toda creación lingüística no es sino la mas mera construcción ficticia de aquello que va mas allá de un concepto, mas allá de la imagen, hablo de aquello que nunca se podrá hacer tangible, aquello que hemos encasillado en una simple palabra las ‘’sensaciones’’, que ni en su máxima expresión y concordancia con el medio podrá describir el trasfondo mas verdadero y puro de aquella, que se experimentan y se entienden solamente al vivir y no por la sabiduría adquirida al ‘’comprender’’ vagamente aquella sobre valorada palabra.
…‘’ Los científicos y los filósofos han inventado un mundo ficticio de conceptos fijos y han olvidado que ese mundo es inventado’’…
F. Nietzsche, ‘’Sobre verdad y mentira en sentido extramoral’’
(Editorial Tecnos)
También somos nosotros quienes lo hemos olvidado y que todo aquello que expresamos y discutimos, no es mas que una construcción ficticia, un recurso, por el cual se ha optado, pero que sin embargo no es mas que una mentira cotidiana con la que nos acondicionamos a vivir. ¿Por qué no cuestionárselo todo? ¿Por que no cuestionarse aquello que nos parece ‘’normal’’ ?¿ Por qué no asumir que aquello que llamamos verdad no lo es?. Porque simplemente aquello que nos dijeron o lo que es peor nos dijimos es ficticio y que la verdad se encuentra en nosotros, no en lo que le digo al mundo ni lo que el mundo nos dice, si no que aquello que verdaderamente es, aquello que se transmite y se experimenta, algo que nadie podrá interpretar y sentir mejor que nosotros mismos en la mas estricta intimidad de nuestro ser.
La razón y el pensamiento experimentan cambios, que simplemente expresan el entorno y las transformaciones de éste, pero para ser plasmados en una época o instante, recurrimos a la creación conceptual nuevamente, entonces me pregunto; ¿Será una limitación que tiene el ser humano, el cual se percata que no es capaz de retener una idea comprendiendo al mismo tiempo sus variaciones y cambios naturales o bien está al tanto de que aquella sensación volverá a variar y probablemente él en algún tiempo no estará, para comprenderla o idearla, entonces desea legar aquella sensación contemporánea para el, en aquel momento?, entonces otra vez la razón y el pensamiento hacen caer al ser humano y así a sus sentidos, ya que, cuando captamos, simplemente son los sentidos los que nos ayudan a trasladar aquellas sensaciones a nuestro ser, pero cuando todo ocurre y transcurre mediante el pensamiento racional se invalida la posibilidad de pensamiento puro, es mas, cuando se plasma el concepto en una suerte de trato trascendente se lleva consigo lo que alguna vez alguien percibió sensitivamente y no lleva lo mas importante; ‘’el cambio’’, y nunca lo llevará, por que ya a dejado de ser lo que era y ahora es lo que el tiempo ha hecho de ella, es mas, lo que cada uno ha hecho de ella, sin embargo, engañamos nuestra capacidad sensitiva y todo aquellos perceptible lo trasladamos a el montaje conceptual de aquellos supuestos genios creíbles del pasado. Y así vamos acumulando ‘’conocimiento’’, creyendo que lo que vemos, tocamos, y hasta sentimos ya está fijado, y tendemos siempre por acondicionamiento a asimilar o comparar y no a descubrir. Esto ocurriría por el bien social, somos demasiados y es necesario un punto en común, sobre todo en un mundo donde todos somos totalmente distintos, existiendo así la posibilidad de una difícil compatibilidad y convivencia, en un mundo social, donde se cree que es imprescindible la convivencia y la trascendencia. Es por esto que todo tiene una dirección, una causa y una consecuencia, un arreglo que discriminará de lo real y no real, de lo racional y lo irracional.
Ahora sé que mi crítica ha caído en aquella invención, en aquel ficticio, que quizás en el pasado algún ser encasilló sin intenciones progresivas, pero que ocurrió, y que hoy me pesa y nos pesa. También sé que nadie puede saber si aquellas sensaciones que experimentamos son realmente lo esencial y ‘’verdadero’’, porque, nunca llegaremos a aquello que algunos llamaron ‘’verdad’’, porque siempre viviremos de la interpretación y lo que es peor de una interpretación mundana de todo, incluso de aquello que sentimos y percibimos, Sin embargo me permito discrepar, de alguna forma, con Nietzsche, ya que ni siquiera sé si estoy discrepando con el, porque aquello que él a escrito ha sido percibido por mis sentidos y lo he plasmado según mi propia interpretación, la cual puede ser tan alejada que me convierta en una mas de su critica o una mas de la mía. Es ahí donde me permito en una suerte de asar discrepar con lo que él escribió: Creo firmemente que solo nosotros podemos ser capaces de comprender aquello incomprensible para una mente popular y sucia, nosotros que podemos percatarnos de todo aquello existente. Llevando nuestras mentes mas allá de lo tangible y visible, algo incluso que va mas allá de lo sensitivo, aquellos que incluso yo comprenderé cuando lo experimente, sin contacto, ni comunicación con nadie mas que nos sea yo.
Nunca nadie lo sabrá, nunca nadie mas que si mismo lo sabrá, será algo incomunicable, algo que ni siquiera el lenguaje lograra englobar, ‘’algo que escapara de nuestras manos, pero al mismo tiempo quedara en nosotros’’.
X ENCUENTRO INTERESCOLAR DE FILOSOFÍA
Este Jueves 01 de Octubre comienza la X versión del Encuentro de Filosofía, instancia que ha permitido a los jóvenes producir textos filosóficos analizando críticamente diversos tópicos del mundo. No es fácil escribir, exponer y debatir durante dos días con total libertad y respeto, por eso hace unos años comenzamos con este desafío que se ha consolidado como un espacio en donde se vive la reflexión, la crítica y las propuestas frente a los problemas. A continuación presentamos los Ensayos que serán leídos y debatidos y, por lo mismo, invitamos a los lectores a hacer comentarios a los distintos jóvenes que trabajaron arduamente en sus proyectos.
Este Jueves 01 de Octubre comienza la X versión del Encuentro de Filosofía, instancia que ha permitido a los jóvenes producir textos filosóficos analizando críticamente diversos tópicos del mundo. No es fácil escribir, exponer y debatir durante dos días con total libertad y respeto, por eso hace unos años comenzamos con este desafío que se ha consolidado como un espacio en donde se vive la reflexión, la crítica y las propuestas frente a los problemas. A continuación presentamos los Ensayos que serán leídos y debatidos y, por lo mismo, invitamos a los lectores a hacer comentarios a los distintos jóvenes que trabajaron arduamente en sus proyectos.
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